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Sobre el Lago Epuyén, y con unos ventanales grandes que dejaban pasar la luz y la belleza de las montañas, se posaba un edificio que cobijaba al Centro Cultural Antú Quillén que es, desde hace más de 14 años, un refugio de artistas, artesanos y productores de Epuyén.
El Centro Cultural funciona de forma independiente, con organización comunitaria, brindando talleres, espectáculos, capacitaciones y un espacio de venta de productos y buffet casero. Esto daba la posibilidad a los vecinos de generar ingresos económicos y un lugar de interés turístico para los viajeros.
Durante el verano pasado, en el mejor momento de la temporada, el edificio y todo lo que contenía fue totalmente consumido por un fuego accidental. Obras de arte invaluables, toda la producción e infraestructura de años de trabajo dejo de existir en pocas horas, y para fue un golpe muy duro para la comunidad.
La mañana siguiente los socios y amigos del Antú se reunieron en el lugar para hablar sobre lo sucedido y ver como seguir, a pesar de la profunda tristeza, la voluntad y espíritu cultural no dejaron de latir ni un segundo, y rápidamente se decidió reconstruir el lugar.
La primer acción fue un Festival Solidario, a sólo tres días del incendio, al cual llegaron músicos y artistas de diversos lugares a colaborar. Se recibieron donaciones de buffet, ropa y artesanías, entre muchas otras cosas. El ambiente fue emotivo y de mucho amor, mucha gente de toda la Comarca se acerco a compartir y abrazar el evento, el espíritu era de valentía y convicción para atravesar el momento, aprender y crecer.
Paralelamente se comenzó con la gestión del seguro, el cual llevó tiempo, pero finalmente llego este mes de mayo, dando la posibilidad de comenzar con la construcción de la primer etapa de un núcleo básico. Este espacio básico permitiría trabajar durante la próxima temporada estival de 2019.
El edificio del Centro Cultural es municipal, por eso se trabaja conjuntamente con el Municipio de Epuyén, el cual apoya y colabora con el emprendimiento, para volver a tener este espacio tan importante para la localidad.
La búsqueda de fondos continúa de diversas maneras, durante febrero se realizó un segundo festival solidario, y luego eventos en el bolsón donde el buffet era del centro cultural, se hacen rifas y la gente sigue colaborando a través de la cuenta online. También su gestionan subsidios por diferentes vías gubernamentales y de financiación colectiva.
Como grupo de trabajo y asociación, el incendio genero algunos replanteos internos de funcionamiento y proyecciones, los cuales están dando lugar a cambios positivos y nuevas perspectivas. Las crisis son oportunidades y el espíritu del Centro Cultural es más fuerte y grande que solo un edificio.
El Centro Cultural Antú Quillén sigue vivo, realizando varios de sus proyectos en otros espacios. Aprendizaje de la lengua y cosmovisión mapuche, taller de reconocimiento sobre plantas nativas sanadoras de la región, y el pryecto “Reverdecer” sobre reforestación de los bosques son algunos de los proyectos que siguen desarrollando desde Antú Quillén.
Además, para estar aún más cerca de la comunidad, comenzó un programa radial en una emisora local, y una revista bimensual con noticias sobre los avances de la construcción y de interés social, de distribución gratuita entre los socios.
La fuerza y las ganas de reconstruir el lugar para volver a tener un espacio donde funcionar están dando sus frutos, y la próxima semana comenzara la primer etapa de estructura y platea, en el mismo lugar donde antes estaba el edificio. Para esta nueva etapa se creó un plano con todas las mejoras espaciales que alberguen el Centro en sus múltiples facetas, para eso contara con sala de exposición de arte, paneles para venta de artesanías, salón con mesas para disfrutar del buffet y los espectáculos, escenario, entrepiso para talleres y cuarto de terapias holísticas, un hermoso ventanal y un deck de madera para poder disfrutar en el exterior. La idea es cubrir la entrada con murales artísticos y el piso de mosaicos, contar con energías alternativas y optimizar la calefacción a leña. El nuevo espacio será un poco más grande que el anterior, siendo mas cómodo y práctico en su funcionamiento. Las expectativas son de poder brindar aún más talleres, charlas, y capacitaciones, dar mayor orientación e información sobre el parque municipal y su naturaleza al sector turístico, seguir ofreciendo un servicio de comida casera y producción regional con piezas únicas hechas a mano, como así también la posibilidad que artistas plásticos y musicales expongan y compartan sus trabajos.-